Letra: Dora E. Miranda Música: Raúl H. Espoile
Largos años de vida fecunda,
De paciente y callada labor,
Son tus sendas, evidencia del triunfo
Del que lucha con fe y con amor.
Alma nuestra fundiste en la tuya,
Alma tuya la nuestra formó
Y en sus silos oscuros llevamos
Lo que pródiga tu alma nos dio.
Con nosotros irás por la vida
Tu presencia será realidad,
Que a la lucha tenaz y difícil,
Preste aliento, ilusión, claridad.
Por tu vida y tu obra fecundas,
Madre Escuela, tus hijos te dicen:
Eres luz, noble ejemplo, justicia.
Los de hoy, los de ayer, te bendicen.